jueves, 19 de mayo de 2011

Una KTM nacida para correr

  • La KTM RC8 es una de esas motos que no pasan desapercibidas.

  • Solo con echarle un vistazo, su aspecto y componentes racing la delatan.


  • Desde el año 2003, KTM nos viene mostrando en los diferentes salones algunos prototipos de Suberbikes con los que nos han mostrado sus intenciones. Con la serie Duke en el segmento de las naked ya lanzada y con un rotundo éxito, esta marca por fin ha decidido dar el salto a la categoría reina. La RC8 es una de esas motos que no pasarán desapercibidas.

    Espectacular relación peso/potencia

    Solo con echarle un vistazo, su aspecto y componentes racing la delatan. Va equipada con un motor bicilíndrico en V a 75º de 1.147 cc, que le confiere una relación peso/potencia espectacular de 1.4 kg/ CV. Equipa inyección keihin, tiene cárter seco y una caja de cambio de seis marchas. Como detalle peculiar, el silencioso va debajo del motor en la zona inferior del carenado, con una salida lateral muy original.

    Estilo agresivo

    El diseño es agresivo y sus líneas afiladas, casi todos sus elementos son regulables estribos, manillar y pedales. La horquilla, amortiguador trasero y amortiguador de dirección son de White Power, como viene siendo habitual en la casa, y como no, los frenos van a cargo de Brembo para asegurar una poderosa frenada. Otros aspectos que caben destacar son el chasis multitubular, que pesa tan solo 7 kilos, y un espectacular basculante en aluminio a lo moto GP.

    Pudimos probar esta deportiva KTM en el circuito Vasco Sameiro de Braga, y como ya os he comentado, todo es regulable en la RC8. Encontrar una postura cómoda es relativamente fácil y su estrecho depósito es ideal para acoplarse y colocarse en las tumbadas. Reacciona con facilidad ante cualquier orden, es muy directa y gira sin dificultad. Su geometría es ideal para circuito pero es exigente y obliga a trabajar con ella. El reparto de pesos (53/47) cargado mas en el tren delantero hacen que tenga un tendencia a salirse de trayectoria y hay que meterla con decisión.
    Una vez inclinados no hay problema su estabilidad es notable. La patada de su motor es contundente y avanza metros con una facilidad pasmosa a partir de 5000 vueltas y corta a 10.500, donde laS vibraciones ya son notorias. No es comparable en suavidad a los 'tetra japos', pero la moto vuela, se pasa de una curva a otra en intervalos muy cortos y su aceleración y par son brutales
    Esta claro que la RC8 se encuentra como en casa en los circuitos, pero nos quedaba lo duda de cómo iría en carretera. Ante los comentarios en general, que tachan al KTM RC8 de radical y prácticamente una carreras cliente, decidí sacarla en ruta, conformarme con el estrecho carril, y con el tráfico y la ley de por medio.

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